10 noviembre 2006

Breve historia de mi pasión

Hacía bastante calor.
Recuerdo que algunos de mis compañeros dormitaban. Otros jugaban en corrillos a no se que juegos. Yo, intentaba hacer un poco de deporte para estar en forma.

Entonces, un leve temblor sacudió la estancia. Luego otro más fuerte. Todos nos miramos sin saber que pasaba. De repente, alguien dió la voz de alarma:
-"A vuestros puestos... ALARMA!! ALARMA!!"
Mierda, yo en calzoncillos y camiseta imperio... Me calzo las botas, me pongo el traje a medias, me pongo el casco, y salgo cagando hostias.... Algunos de mis amigos ya hacia rato que habian salido, pero yo confiaba en mi forma fisica y en mi gran potencia muscular.

A mi alrrededor, todo era ruido, prisas y atropellos: -"alguien ha visto mis botas??" -"Mierda!!!, se me ha roto la cremallera!!!" Apreto los dientes y acelero, acelero, acelero más.... rozo las paredes de la pista, golpeo levemente a algunos de mis compañeros de carreras, pero todos vamos 'a saco'.
Algunos tienen accidentes serios. Otros, problemas mecánicos. No es su dia. Ni tendran otra oportunidad. Casi llegando al final, solo hay compañeros averiados, algunos estrellados, otros detenidos por las milicias del enemigo, siendo torturados y eliminados.
Es dantesco, pero tengo una misión que cumplir. Tengo que seguir, por mis 'güevos'. Solo unos pocos de los que salimos, seguimos en esta competición a muerte. Lo peor, es que sabemos que solo habrá un ganador. Y no hay premio para el segundo
...Y mira por donde, ganó el "nene" . Todo por un puto polvo. Encontré a una tia, 30 veces más grande que yo, y la fecundé.

Si es que desde el principio he sido un 'picao de mierda'.
Luego ya nací, crecí (bastante), me estampé unas cuantas veces con la bici, gané muchas veces en mis competiciones de natación (seguía siendo un 'picao de mierda') y seguí compitiendo en esto de la vida.
Nunca he sido el record-man de nada. Tampoco lo he pretendido. Pero soy competitivo.
La verdad es que me pico hasta para pulsar el botón del ascensor, en dura competencia con la anciana vecina del tercero... con un interior limpisimo, no como los del Rossi, menudo cerdo (sí, lo odio desde siempre, que pasa).
Esta faceta competitiva, me ha traido algunos problemas:
- Semanas sin ñaca-ñaca por perder al juego hundir la flota, al darme cuenta que mi media naranja, mi trocito de cielo, lo que más quería en este mundo (ya se sabe, la pubertad, la explosión de hormonas...) !!! me hacía trampas!!! "Jadeputa"... Gran bronca y castigo posterior para mí... Pues sin follar una semana.
- Otra semana sin rozamientos, por que me ganaba a los bolos... (Me cago en mi suerte, pero si era solo una niñita, candida y preciosa, incapaz de lanzar una bola de bolera con algo de fuerza... al menos eso pensaba...). Pero si no sabia ni meter los dedos... (yo si, claro).
- Otra más, por que me pegó una paliza en el mini-golf... (como agarraba los palos...).
Estaba aprendiendo de la manera más dura para un adolescente. Y la amaba con locura. Y lo sigo haciendo. Decidí, que ser competitivo es solo para algunos momentos. No para todas las facetas de la vida.
Ahora, sigo sin mojar todo lo que me gustaria, pero al menos, no soy tan competitivo (cagoentodo).
Es algo que aplico desde entonces a mi filosofia de vida. No me gusta el juego (ni los juegos), por que me acaba saliendo la venilla competitiva y lo estropeo todo.
Más cuando pueden estar en juego mi vida y la de los demás, por ejemplo, cuando conduzco, sea mi 'melovolumen' (ahora que habia aprendido a decir 'fragoneta'), mi quad, o el autobus urbano que llevé durante tres años.
Y me gusta correr, no lo niego. La velocidad es excitante. Me gusta correr y me gusta ver correr. Pero hay sitios y situaciones para dar rienda suelta a esos impulsos. Siempre con seguridad, en zonas controladas y sin poner en riesgo la vida de nadie.
Hacerlo en zonas comunes, donde se comparte espacio con otros usuarios, sea en la carretera, monte, o ciudad, es una irresponsabilidad y una temeridad que cada fin de semana incrementa la estadistica de muertos... y a los que disfrutamos de la montaña con cabeza, nos meten en el mismo saco que a los 'pillaos adrenalínicos' que no respetan a cazadores, 'boletaires', excursionista, ciclistas, ginetes, esparragueros, caracoleros, pintores, paseantes, ornitologos, fotografos, moteros, quadtreros y demás amantes de estos espacios vivos.
A los que no entiendan que representa para mi el monte, les diré que desde pequeñito, mi vida ha corrido paralela a la exploración y el conocimiento de este medio.
Escalaba con mi hermano, estudiaba los animalitos diseccionandolos, robaba 'mariabulanes' de los huertos cercanos a casa (nota: 'mariabulanes' = Albaricoques verdes y ácidos que ayudaban al transito intestinal, pero muchisimo), dormitaba encima de los restos de la poda, al sol de los cálidos atardeceres de septiembre, vivía el campo, lo gozaba, disfrutaba la libertad y grandeza del planeta.
Al principio, andando. Luego en bicicleta. Más tarde en moto o 4x4. Ahora lo hago con un vehículo divertidísimo, llamado QUAD, al que se está demonizando injustamente.
Mis dos hijos ya tienen uno cada uno.... y no para hacer carreras, sino para aprender a amar y respetar su entorno, para aprender a conducir de manera responsable y segura, a anteponerse a los posibles problemas que surgirán a lo largo de su vida entre el tráfico. No les enseño a competir, ni a correr. Solo a circular con sentido común y seguridad. Y mis hijos no son unos criminales por conducir un quad, ni yo, ni Jordi, ni 'Isra', ni Toni, ni Salva... Bueno, Salva un poquito criminal si que es... jejeje.
Lo de siempre. Por unos pocos, pagamos todos. Y los que están arriba, prefieren prohibir a regular. Prefieren castigar a educar. Prefieren cerrar a conservar. Lógico. Es más barato. Lo que sobra irá a sus bolsillos (aunque, por la cuenta que me trae, confio en que no todos los políticos sean corruptos).Y lo que hacen es arrancarnos nuestra libertad, nuestro libre albedrio. Nuestro poder de decisión...
Me cago en mis muelas... que discurso más trágico. No era mi intención, pero queda claro por donde voy... espero. Una última cosa. Intentaré acabar siempre mis 'post' con una frase para la reflexión que venga a cuento con la historia.
Esta semana:
"El sentido común, el menos común de los sentidos"
No sé quién lo dijo, pero lo leí y desde entonces es una de mis máximas favoritas.
Si alguien lo sabe, que lo ponga en los comentarios y lo citaré.

Ala, a comentar... Salu2!

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