08 octubre 2008

QUADZINGER Z 2008 - DE ABRERA A VALLS EN QUAD

RUTA MAZINGER Z POR PISTAS Y CAMINOS – Octubre 2008

Que recuerdos me trae la visión del robot más “chulo” de mi niñez. MAZINGER Z
(Nota de R.: -“Z” es otra forma de decir 2 en japones, osea que hubo un “MAZINGER 1” que no vimos en España)

Con Heidi lloraba y con Marco, sufria.
Con Mazinger Z... me liaba a guantazos con mi hermano o mis amigos...

Ahora está de moda ser friki o geek, pero os aseguro que de niño, no había nada más increïble que hacerle un “puños fuera” a los compañeros de clase y dejarlos sangrando. Primero nos dabamos de óstias y luego compartíamos bocatas de tulipán con chorizo o jamón, como buenos amigos.

Por supuesto, no teníamos ni puta idea de que era eso de ser friki... Y eso que mi padre me fabricó un casco de Mazinger Z con cartulinas y una grapadora con el que jugué mil veces y guardé con más cariño que el camión Pegaso de Rico (comedor insaciable de pilas gordas) o el tren eléctrico payá (regalos caros de los “Reyes Magos”) hasta que se destrozó despues de mil remiendos. Lo más friki del mundo y sin saberlo.


Recuerdos de examenes de matemáticas.
De batas de rayas blancas y azules.
De olor a lapiz recien afilado y a plastelina.
De almuerzos de pán de verdad.
De frio en invierno y calor en verano.
De rodillas peladas en pantalón corto.
De papeles ciclostilados a manivela (y no fotocopiados).
Del primer amor inocente.
De peleas entre superheroes de 7 años que se acababan en el despacho del director con alguna nariz sangrante o una brecha en la cabeza.
De parques de juegos infantiles de hierro puro.
Del profesor “hijoputa” que arreaba pescozones, tirones pelo o de oreja o te destrozaba la punta de los tiernos deditos con la regla de madera de 1 metro de larga.
De castigos de rodillas y brazos en cruz por tocarle el culo a la tiabuena de clase...
Y de Mazinger Z los sábados a las 2 de la tarde por la Primera Cadena de la RTVE...

Son esos buenos recuerdos y la noticia de que existía una estatua de MAZINGER Z de gran tamaño (9-10 metros) muy cerquita de Valls (Tarragona) lo que nos ha animado a realizar esta salida, con increïble foto final para enseñar a los nietos y rememorar años pasados, donde la inocencia y la imaginación era lo que llenaba nuestros dias de niñez...

Lástima que no exista tambien una estatua de “Afrodita A”. O un Barón Ashler (mitad mujer, mitad tio) y un Conde Broken, con la cabeza cortada debajo del brazo... Y una foto con Koji Kabuto y Sayaka Yumi, pilotos de los robots buenos (a los que uno se imaginaba frotandose calenturientamente...)

Siempre es genial compartir camino y ruta con amigos, pero tener una excusa para hacerlo, lo convierte en algo especial. Ya ocurrió con la QUADORRA 2007, con destino final en Andorra. Ahora la excusa era un cachito de nuestra infancia.
Llevamos más de un año pensando en realizarla, pero el tener que bajar los quads desde el Berguedá hasta el Baix Llobregat, nos ha tirado para atrás en varias ocasiones. Bajar los cacharros no es el problema...
El auténtico problema es tener ganas y tiempo de hacerlo.


Intentamos un primer ataque de la ruta hace dos o tres de semanas, aprovechando la festividad en Cataluña del 11 de Septiembre (la Diada), pero ni el cable de gas de mi Suzuki ni la correa de transmisión del Polaris Sportman 800 de Salva permitieron que acabáramos la aventura.
Jordi y Javi, se quedaron con ganas de llegar al final. Pero menos cabreados que nosotros...
Se cruzaba de nuevo la adversidad.

Por fin, decidimos una fecha para realizarla. Primer domingo de Octubre de 2008.
A la aventura, solo con el punto en el gps. Y se apuntan de nuevo toda la colla de amigos de otras salidas. Jose Luis y su hermano Toño (desde Vilafranca del Penedes), mi hermano Xavi (de Sant Feliu de Llobregat), Morte y su hijo Dani (de Esparraguera), yo mismo (Jaimoto), Farrukito y Jordi (de Sant Andreu de la Barca), Javi (de Segur de Calafell), Salva (de Vilanova d’Espoia) y un par más que no lo tenian claro y que al final no vinieron en el último momento.

LA PELÍCULA DE LA SALIDA

Dado que la ruta transcurría muy cerca de la casa de Salva “el oso”, que Jose Luis y Toño venian conduciendo los quads y que Javier salía con el remolque desde Segur de Calafell, decidimos que nos encontraríamos en ruta. Por tanto, el primer grupo salía desde la gasolinera de Abrera y nos encontraríamos con el segundo grupo en la Pobla de Claramunt, 46 kilómetros de pista y polvo más adelante.


Con las estrellas como techo, descargamos los quads de los remolques, repostamos, tomamos el “cafelito” y nos pusimos en marcha con las primeras luces.
Bastante frio y polvo... muchísimo polvo. Hechamos de menos las llúvias de hace unos dias, por que ir el último de 6 quads era sinónimo de no ver ni un metro del camino, a pesar de llevar un ritmo muy tranquilo, bastante por debajo de la legalidad...

Mi GPS se empeño en no funcionar bien y tomó el mando de la ruta Javi “Morte”, ya que conoce bastante la zona. A duras penas llegamos a las 10 de la mañana a La Pobla de Claramunt, despues de perderme en varias ocasiones por el maldito Gps.
Comenzamos mal el día y la cosa se empezaba a alargar.

El segundo grupo, llebaba más de una hora esperando. Almorzamos algo rapidito para recuperar fuerzas, reapretamos los frenos traseros de Javi “Morte”, que no andaban finos y continuamos ruta.
Intenté antes de salir, hacer funcionar correctamente mi GPS, pero no tube éxito. Le costaba horrores resituarse y funcionaba tan lento que una y otra vez me pasaba los desvios correctos, con lo que había que dar media vuelta y volver atrás. Un suplicio.
Me llegué a poner tan nervioso que me desorienté, con 9 tios descojonandose de risa y quejandose con cachondeito incluido... cabrones...

Totalmente perdido.

La solución, cambié mi GPS por el de Morte y traté de resituarme. Bajamos hasta la carretera de la Llacuna, guiados por Salva y desde allí logré al fin orientarme. Me costó unos minutos, pero al fin todo volvía a la normalidad y pudimos reemprender la ruta correcta.
La aventura es la aventura... y tubimos mucha.

Al fin, empezaban a cundir los kilómetros. Buen ritmo, pero demasiado polvo para 10 quads.

Y ENTONCES, EL SUSTO...

Javi “morte”, nos dió un susto de muerte, al salir recto en una curva, volar unos 6 metros y caer de morros patas arriba en un sembrado, unos 3 metros más abajo del camino, llevandose una rama de pino por delante...

No calculó bien la curva, porque no se veia apenas nada con tanto polvo y le fallaron los frenos traseros de nuevo, en el peor momento.
Yo lo pude ver casi frontalmente y se me heló la sangre. Es una sensación difícil de explicar. Un vuelco al corazón y la adrenalina que te sale por los poros.
En segundos estabamos en medio del sembrado atendiendole y, por suerte, solo se quejaba de un fuerte golpe en la rodilla y pequeñas contusiones sin importancia. Estaba entero, pero algo mareado.

Los demás, tardaron apenas unos segundos en poner las ruedas del Suzuki ATV de nuevo en el suelo y comprobar los daños. Mínimos para el tremendo vuelo y posterior “fostión” patas arriba.

Al no haber grabación del ostión, y ante la negativa de “Morte” de repetirlo para poder grabarlo decentemente (cobarde...) no he tenido más remedio que montar el accidente virtualmente con muñequitos de Lego... para que os hagais una idea...

Pasado el susto inicial, sobre todo de Dani, su hijo, comprobamos si podríamos continuar ruta. Con un Morte bastante dolorido, con el manillar del Suzuki más “pallá” que “pacá” y sin freno trasero ni retrovisor, continuamos la marcha, perdidos en medio de ningún sitio.

Los kilómetros pasaban más lentos de lo previsto, pero al fin llegamos a ver desde las alturas, el inmenso valle en donde está situada la población de Valls (Valls quiere decir valles en catalán) y la urbanización Mas del Plata, en donde estaba situada nuestra meta, el MAZINGER Z gigante.

Al empezar a bajar, Jose Luis recordó esa pista, ya que tiene una casa cerca y ya había pasado por ella con su hermano. Su risa nerviosa me acongojó un poco. La otra vez que pasaron, prometieron no volver a bajar nunca más por allí.
Y es que la bajada es como para olvidarla. Pero nos lo dijeron despues del punto de no retorno...

Empieza la bajada, muy pedregosa pero con unas vistas magníficas. Poco a poco, las piedrecitas sueltas se convierten en rocas gordas. Y llega un momento que, o te hechan una mano, o la única manera de continuar es bajarte del quad, dejarlo sin frenos cuesta abajo y recoger los restos al final...

Desniveles de más de 1 metro, colgadas de rueda acojonantes, barrancos sin fondo, piedras sueltas del tamaño de las ruedas del quad o más grandes.
Lo pasamos mal...
Que cojones... ¡lo pasamos de puta madre!!
Son esos momentos los que luego se recuerdan.

Lo peor de todo, al llegar abajo. Se entra en lo que parece un restaurante de esos de bodas, bautizos y comuniones. Y los cabrones lo tienen todo cortado con zanjas, vallas, muros, peñascos y cadenas. Además, estaba cerrado por descanso y no había ni dios a la vista.
Imposible salir de aquel trozo de montaña, al menos a simple vista. Perdimos una hora y media intentando encontrar la salida de aquella puta finca, probando caminos (algunos marcados como GR o gran ruta), todos cortados.
¡Quien pone puertas al campo!!

Al final conseguimos salir, trialeando un poco y sin más remedio que andar, con todo el dolor de mi corazón, unos 5-6 metros campo a traves. Algo que tengo prohibido por principios (era eso o llamar al 112 para que nos rescataran) enlazamos un camino de cabras que nos permitió salir de aquella trampa.
15 kms. más tarde, despues de una vuelta brutal y estúpida, llegamos a la entrada de la misma puta finca, pero por la parte buena de la puerta...

Es lo malo de montar rutas con mapas topográficos. Que no todos los caminos son usables. Y no lo sabes hasta que te encuentras en el “embolao”.
Pero, nuevamente, la aventura es la aventura...

Más cansados de lo imaginable, sucios, sudados y sin demasiado combustible, decidimos seguir ruta por carretera, dado que apenas quedaban 4 kilómetros para llegar.

Ya no teníamos ganas de investigar ni de sufrir más con cadenas y caminos cortados. A lo lejos, divisamos una gasolinera y pusimos rumbo a ella.

Despues de beber algo fresco y repostar, decidimos primero ir a comer, pues eran las 3,40 h. de la tarde y en cualquier sítio no dejan entrar a 10 tios llenitos de polvo y barro a su comedor. Y al fin la suerte estubo de nuestro lado.
A 2 kilómetros de la gasolinera, en la misma urbanización Mas del Plata, hay un restaurante en donde Salva, en su época de camionero, paraba a comer. Y donde para a comer un camionero, es que se come bien y barato. Y además, nos dejaron entrar.
¡Bingo a la primera!!

Por algo más de 8 euros, comimos como reyes y recuperamos fuerzas.
Todos menos Javi “morte”, que se enfrió y pudo comprobar que los dolores eran más extendidos de lo que parecía en un principio. Tanto, que llegó a decir que no llegaría a ver al MAZINGER Z, que se iva para casa... sin saber que estaba apenas a 800 metros de la meta.

Despues de comer y pagar, montamos en los quads para hacer el último tramo. Para mí, resultó algo casi mágico. Un momento para saborearlo. Llevaba tanto tiempo queriendo verlo en directo, que la cercanía me hacía sentir mariposas en el estómago...
O sería el café...

Verlo aparecer imponente, gigantesco, en medio de un pequeño pinar, me hizo levantar los brazos en señal de victória. Por fin habíamos llegado. Y al mirar por el retorvisor, todos los que venian detrás, realizaban el mismo gesto triunfal. Momento mágico que hacía olvidar la dureza de la ruta a todos...
Otro sueño Geek conseguido.

Al parecer, colocar allí al gigantesco robot, fue la idea pionera de un promotor urbanístico visionario, que pensó en montar “algo” parecido a un parque de atracciones en su urbanización, con las figuras de los personajes más famosos de la época, del que solo queda la estatua de MAZINGER Z y al parecer un castillo en donde se rodó El Cid Campeador (eso he leido por ahí).

La figura está prácticamente perfecta y ha sido repintada no hace mucho por su parte baja, ya que estaba llena de grafitis de cuatro guarros gilipollas, aunque sufre un pequeño desperfecto por la parte trasesa de la pierna derecha. Sin duda algún cafre con su coche decidió intentar tumbar al robot japonés y perdió, igual que el Doctor Infierno en cada capítulo.

Fotos de rigor y el video, para demostrar a todo el mundo que estubimos allí, y comienzan las despedidas. Abrazos y palmadas de todo corazón.

Jose Luis y Toño, toman la carretera para llegar a su casa que queda bastante cerca.
Morte, muy dolorido, decide volver por carretera con su hijo Dani, acompañado por Farrukito y Jordi.
Los más zumbados, Salva, Javier, mi hermano Xavi y yo mismo, decidimos volver por montaña, como estaba planeado.

Nos dejamos guiar por Salva, que conocía bastante bien la zona. Y la verdad es que descubrimos pistas cojonudas, rápidas y anchas, aunque llenas de polvo y con cada “piedro” que te hacía saltar los empastes.

Paramos a descansar en uno de los robles más impresionantes de Cataluña, considerado de especial protección, y que dispone hasta de charco própio en su copa, con más de 7 metros de diámetro de tronco y de 40 metros de sombra. Estaba claro que era el día de los gigantes.

Nos despedimos de Salva y de Javier en Carme, siendo practicamente de noche y con un frio que empezaba a ser serio. Salva vive muy cerca y Javier tenía el remolque en La Pobla de Claramunt.

A mi hermano Xavi y a mí aún nos quedaban más de 45 kilómetros de vuelta, por carretera esta vez, hasta el remolque y la furgoneta. Teniendo en cuenta que ni Salva ni Javier habían salido desde Abrera, mi hermano y yo nos llevamos la palma en kilómetros por montaña en esta salida. Cerca de 230 Km. en total.
Tanto el Suzuki LTZ 400 como el Derbi DXR 250 se portaron como jabatos y aguantaron con un consumo muy bajo.
Otra cosa son nuestras piernas y brazos... ¡Planeadoooooor abajoooooo!!!

P.D.: Javi "Morte" está perfectamente. No solo no cojió la baja laboral, sino que dió sus clases de salsa. El quad ya es otra história...